No recomiende que me arruina

El domingo pasado me levanté con un capricho: Comer torrijas. Y ni corto ni perezoso se lo dije a Mamá, no imaginaba la conmoción que iba a producir en la familia.

-¿Torrijas? Ni que fuéramos ricos para permitirnos tales lujos. ¡Pos no ma salío burgués el niño!- Y alzando el puño se puso a cantar La Internacional. Mientras yo era atacado por las fuerzas del pueblo (Fuerzas del pueblo: Perro de raza aún en estudio, mezcla entre pastor alemán y pitbull de color naranja, todo ello reducido al tamaño de un mal libro de bolsillo).

-Mami, es que tengo antojo-

-Ni antojo ni mierdas, haber si crees que yo trabajo doce horas diarias pa darte caprichitos, na menos torrijas. Tú lo que tienes que hacer es desayunar como Dios manda: Cafetito solo para espabilarte y si eso no funciona te meto dos ostias y verás que pronto despiertas.

Desde que nuestro amado gobierno hizo campaña por los “Bio-combustibles” en casa: huevos, pan y leche han desaparecido nuestra dieta, así como del frigorífico.

Hace unos años un gobierno, no recuerdo de que pie cojeaba, se le ocurrió la feliz idea de recomendar la dieta mediterránea. Al día siguiente los precios de esos condimentos que formaban la saludable ensalada subieron tanto que todavía hay familias preguntándose donde fueron a parar. Los de entresuelos y locales comerciales acusan a los vecinos del ático de retenerlos contra su voluntad, pero lo único cierto es que ahora en casa acompañamos nuestra pitanza diaria con césped cultivado en el parque municipal.

Luego hicieron campaña por la fruta, cinco piezas de fruta al día si no recuerdo mal. Y de nuevo lo consiguieron, multiplicaron el precio de esos dulces naturales por el número de tan desgraciada rima. Eso si el frutero de la esquina, ahora, puede codearse con una selecta clientela, levantar el meñique cada vez que muestra una fresa y hablar de su fabulosa mansión de Ibiza. Eso de ser su propio intermediario da para mucho.

Señores políticos ¿No han pensado en recomendar la “Fast Food”? Hagan campaña por el “SuperMacgüiniKingchiquenfrisuini” con extra de carne y 5600 calorías por bocado. Visto el éxito de dichas recomendaciones, no sólo conseguirían una población saludable, dado el lógico incremento de precios de estas “delicatessen”, sino que además estas macro-franquicias podrán sablarnos sin ningún tipo de vergüenza por un “alimento” de ingredientes dudosos y misteriosos.

O mejor aún mejor ¿no han pensado en mantener la boca bien cerrada? les aseguro que harían un gran favor a la mayoría de familias españolas.

2 Responses to “No recomiende que me arruina”

  1. el que pasaba por ahi Says:

    llevo varos relatos leidos y tu vida literaria
    se inicia por las mañanas, no es por nada, pero
    como mirón info-literario tambien seria interesante lo que le pasa al personaje “librosfinitos” a partir de las 24h. en adelante. En esas horas es cuando el ser humano se desarrolla en toda su plenitud; ¡me entiendes !.
    La epoca de la inquisición y la censura ya paso, la salsa de la vida es el morbo-tomatero y la sensual-imaginación.

    saludos de un anónimo tocapelotas

  2. Yo Says:

    El de arriba come flores, no le hagas ni caso :)

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