Comida familiar

-¿David?, ¿Daviiiiiiiid?, ¿David?-
-¡Qué! ¡Coño! ¡Qué!-
-¿Estas despierto?-
-No y déjame dormir hasta que me despierte-
-Venga, levántate que tenemos la comida familiar-
-¡¡Joder!! Enga….ale….ora….vanto-
-¿Daviiiid? ¿Oye chico?-
-Joder papá, que ayer me dormí muy tarde-
-¿Y para que te acuestas tan tarde, si sabes que hoy había comida?-
-Estuve con un amigo-
-¿Quién?-
-Un tal insomnio, que no me deja dormir por las noches-

-Ahhhhhh, ¿Me dejas 400 euros?-
-No-
-¿Y 350?-
-No, y sigue bajando, cuando llegues a 50, me vuelves a preguntar y si te digo que sí, me pegas un tiro-
-Venga, que tengo que pagar la comida y no he sacado dinero del banco; anda no seas tonto-
-Pues empezamos bien, a ver, aquí hay algo que no me cuadra: si el que invitas eres tú ¿Por qué coño, tengo yo que darte el dinero?-
-Así me sale más rentable-
-Con razón quiero mudarme cuanto antes de casa-
-Venga deja de decir tonterías, vístete y saca el dinero-
-¿Papá?
-¿Que quieres?-
-Feliz cumpleaños-
-Gracias, que no se te olvide lo del dinero-

Así comenzó mi domingo, esa noche me dormí sobre las 8 de la mañana, con cierto complejo de croqueta, vuelta pa un lao, vuelta pal otro, buscando la posición ideal que me llevara al séptimo cielo o por lo menos al primero si no había ascensor, pero nada.

El plan era el siguiente: 14:30 iríamos a casa de mi hermano Fernando, esperaríamos a “El puntual”, y de allí saldríamos en dos coches dirección restaurante. Un plan perfecto tenía 3 horas, para desayunar tranquilo, ducharme, escribir algo en el blog, leer las noticias; incluso arrascarme un poco alguna que otra vez una de mis nalgas o quizá las dos; pero como todo plan que tú crees perfecto alguien te demuestra que no lo es y éste fué mi hermano “El puntual”:

11:30 AM llamada de “El puntual”:

-Oye, he hablado con Fernando y nos vemos en el restaurante a eso de las 13:00, tengo a Alex sin desayunar y al pequeñajo ahi que darle también el biberón. Paso yo a recogeros sobre las 12:30, con la monovolumen. -

Apareció a las 14:45 por casa, con el coche pequeño, con lo cual tuvimos que coger el coche de mis padres. A todo esto le sumamos, las típicas peleas de familia, cuando sólo hay un aseo y tienes menos de 1 hora para ducharse y vestirse 4 personas. ¿Quien dijo lo de mañana tranquila?

Una vez tuve una mañana tranquila y perfecta: estaba con una amiga, pero apareció mi novia, luego se marchó y volví a tener una mañana tranquila; todo iba bien hasta que apareció otra vez mi novia, había olvidado el bolso; se marchó. Tenía otra mañana tranquila, entonces, apareció la banda de música del barrio, bailamos todos juntos al son de paquito el chocolatero durante horas y horas. No he querido tener más mañanas tranquilas y olvídense de que les hable de mis días.

Llegamos al restaurante a eso de las 15:30; nos sentaron en una mesa redonda: mi hermano y señora, mi otro hermano y señora -señora era una invitada muy nerviosa y tuvímos que dejarle dos sillas-, niños, otro hermano, mi madre, mi padre, una camarera rubia y yo, la camarera se fué, pero yo no pude seguirla.

Lo sucedido durante la comida de todos es conocido, por lo tanto no aburriré entrando en detalles. Comida de primero, mirada a la camarera, sonrisa de la camarera, bebida, chiste picante a la camarera, comida de segundo, cambio de camarera rubia por otra estúpida, bebida, postre, postre, sonrisa a la nueva camarera, mirada asesina de la camarera, café, lo siento no fumo, jijiji, jajaja, adios ya nos vemos.

Resumiendo una comida llena de amor familiar, mucha comida y reafirmación de mi nulo éxito con las mujeres.

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